La opacidad del aire el reflejo
dorado en los tejados de pizarra
la luz al esconderse de la luz
como en un laberinto el aguijón
del viento en las botellas y los ojos
tal y como mi madre me enseñaba
cuando el domingo era un presentimiento
y las manos fingían el otoño
que ahora nos circunda el mismo otoño
en que nos escondemos de nosotros
mismos hasta que cae por fin la lluvia
hasta que caen por fin tantas palabras
que fueron máscaras tantas palabras
que ya no encuentro