La vieja del parque
por Raúl Ortega

Las iglesias cerradas son peores que los cementerios
mientras adentro el yeso de los santos se aburre en su eterno confort
el frío rellena la boca del racimo de esqueletos que adorna los portales

Vaya invento del hombre para creerse invulnerable

Yo soy la novia del banco donde nos despedimos hace trescientos años
el polvo del pellejo que el amor alimenta

Cuando los amantes se me sientan enfrente
y la magia del amor los vuelve uno
yo río y me divierto
y no me duele la pedrada en el ojo
que me tiran los niños que me bautizaron como la bruja del parque donde está la iglesia del pueblo

Pero cuando el navajazo indetenible de la discordia los raja a la mitad
yo doy un salto y me los trago
para evitar las despedidas

Dios (ese pretexto aborrecible de no querer morir)
me mira con la envidia de saber por qué soy inmortal.


Del libro “La memoria de queso”

 

 

 

 

 

 

 

© Raúl Ortega. Poeta cubano. Reside en México DF. El poema seleccionado “La vieja del parque” pertenece a su nuevo libro de poema: “La memoria de queso”.

 

v e r s i ó n   p a r a  i m p r i m i r